Ayuda! Mi bebé sufrió una caída!

Las caídas en los niños pequeños representa uno de los motivos más comunes de consulta en la emergencia pediátrica y a pesar de ser un evento bastante frecuente es un hecho que causa mucha angustia en los padres ante la interrogante de cómo actuar en el momento del accidente y cuándo deben acudir a una emergencia.

Dependiendo de la edad del niño las causas más comunes de golpes y caídas tienden a variar.

En los lactantes los accidentes más comunes son:

• Caídas desde su propia altura, cuando inician la marcha y comienzan a ponerse de pie con ayuda. Estas caídas generalmente son inofensivas y no causan lesiones importantes.

•  Caídas desde cambiadores, cochecitos, andadores, sillas de comer, carritos de supermercado o cunas.

•  Caídas desde camas, muebles o escaleras.

Luego de adquirir la capacidad plena para desplazarse se suman otras causas como:

•  Caídas desde armarios, bibliotecas o mobiliarios cuando el niño intenta treparse en ellos. Estas caídas suelen ser especialmente peligrosas debido al riesgo de que el mobiliario caiga sobre el niño agravando la lesión.

•  Caídas desde balcones o ventanas y que suelen ser de altísimo riesgo.

•  Caídas de alturas mayores como de árboles o muros.

¿Qué debo hacer si mi hijo sufrió una caída?

Esta es la pregunta que más ocupa a las mamás y es que muchas veces en la consulta pediátrica de rutina no se nos orienta sobre los primeros auxilios que debemos realizar en casa.

•  En primer lugar se debe revisar el área donde ocurrió el impacto para verificar cualquier limitación del movimiento, deformidad, hematoma, sangrado o raspadura, en este último caso debemos limpiar la herida y cubrirla con un apósito limpio. Por otra parte si la lesión se encuentra en la cabeza debemos revisar minuciosamente toda el área afectada para descartar una posible fractura que puede presentarse como un hundimiento o reblandecimiento en los huesos del cráneo.

•  La presencia de protuberancias o “chichones” es bastante frecuente y no indica un signo de gravedad en si, siempre y cuando el mismo no posea una textura demasiado blanda.

• Es importante que observemos de cerca la conducta del niño en las horas siguientes a la lesión y es por esto que existe la creencia errada de que no debemos dejarlos dormir, sin embargo, no es necesario forzar al niño a mantenerse despierto si se encuentra en un horario en el que regularmente realiza una siesta, ya que el dormir en sí no representa ningún peligro, pero debemos estar atentos ante cualquier cambio en su conducta habitual (irritabilidad, llanto continuo, somnolencia) y sus movimientos luego de una caída.

•  Si el niño presenta inflamación y dolor localizado podemos aplicar hielo cubierto con un trozo de tela o toalla en la zona afectada por intervalos cortos de tiempo mientras el niño lo tolere, y siempre que el niño se encuentre en buen estado y el dolor solo se localice en el sitio de la contusión se puede suministrar bajo orientación del medico algún analgésico, la lactancia materna también representa muchas veces un alivio natural del dolor para los niños que encuentran en ella refugio y consuelo.

Los indicadores de que debemos acudir a la emergencia de inmediato son:

•  Pérdida del conocimiento o que no despierte luego de haberse dormido.

•  Convulsiones luego de la caída.

•  Sangrado moderado o intenso que no se detiene o heridas profundas.

•  Deformidad en extremidades que indiquen que existe un hueso roto o imposibilidad para mover las mismas.

•  Presencia de vómitos, mareos o trastornos en la marcha.

•  Irritabilidad o somnolencia excesiva por parte del niño.

•  Dolor de cabeza fuerte que no se alivia.

•  Reblandecimiento en los huesos de la cabeza.

Si tenemos dudas sobre el estado de conciencia del niño podemos hacerles preguntas básicas como su nombre o el nombre de sus papás para asegurarnos de que se encuentra plenamente consciente.

Todas las mamás estamos expuestas a que nuestros niños sufran algún accidente aún cuando seamos bastante cuidadosas, sin embargo existen medidas que podemos implementar para evitar los golpes y caídas más severas como por ejemplo:

•  Proteger las esquinas de las mesas que poseen bordes filosos particularmente si se encuentran a la altura del niño.

•  Asegurar las ventanas y colocar protecciones, así como alejar de ellas los muebles que permitan a los niños treparse hacia las mismas.

•  Ajustar los cinturones de seguridad en carros de supermercado, sillas de comer y cochecitos.

•  Nunca dejar al niño solo sobre una cama, mueble o cambiador.

•  Bajar el colchón de las cunas cuando el niño sea capaz de sentarse. Si el niño comparte la cama familiar se debe hacer uso de barandillas que no permitan que el infante caiga de la cama.

•  Colocar protecciones especiales que no permitan al niño acceder a las escaleras.

•  Colocar adhesivos anti resbalantes en los pisos de la ducha o en el fondo de la bañera.

•  Fijar a la pared las bibliotecas o muebles que puedan caer sobre el niño.

Es muy importante que los niños estén bajo supervisión de un adulto en todo momento, saber que los accidentes pueden ocurrirle a cualquiera y más que culparnos debemos estar informadas sobre qué hacer para actuar con prontitud.

¿Se te ha presentado en algún momento una emergencia de este tipo con alguno de tus hijos? ¿Has podido resolverla con prontitud? ¿tienes alguna otra recomendación que crees que pueda ser de utilidad? Cuéntanos en los comentarios.

Dra. Delimar Tello
Médico Cirujano
@delimartello
fundadora de @miderechoVALE
e-mail: Devaluve85@gmail.com

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