¡No se toca!

Imagina por un momento que entras en Zara, sí la tienda de ropa y no, esto no es publicidad. Tienes la tienda prácticamente para ti sola, cientos de prendas de vestir, zapatos, carteras, accesorios, de variadas texturas y deslumbrantes colores, transparencias, brillos. Recorres cada centímetro sintiendo una abrumadora fascinación. Quieres probarte muchas cosas, así que decides comenzar a seleccionar las piezas que más te agradan y justo cuando vas a tomar la primera, te sorprende alguien detrás de ti que con voz fuerte y firme te dice:

“No! no puedes coger nada”.

En medio de la sorpresa intentas reaccionar pero inexplicablemente te has quedado sin voz! No entiendes nada de lo que está sucediendo, respiras, intentas tranquilizarte y continúas con tu recorrido tratando de ignorar lo ocurrido.

De repente, un destello llama poderosamente tu atención, es un vestido precioso en color plata con transparencias y brillos. Recuerdas que muy pronto será la boda de tu mejor amiga y en seguida sabes que es el vestido que lucirás en esa noche tan especial. Te acercas y con delicadeza pasas tu mano sobre la tela en un descubrimiento de sensaciones a través de las texturas, pero rápidamente eres devuelta a la realidad, esta vez con un sonoro:

“Ey! que le he dicho ya que no se toca!”

Intentas hacer entrar en razón a esta persona que no te permite, no sabes porqué, coger las prendas que quieres probarte, pero a pesar de todos tus esfuerzos, no te salen las palabras. No hay manera de que puedas explicarle a esta persona que solo quieres ver como te queda el vestido…

Se que es una narración un poco exagerada, pero podría representar lo que siente un pequeño que apenas comienza a explorar el mundo. Con ojitos que descubren por primera vez brillos y colores, con manitas ansiosas por sentir texturas, con sentidos que despiertan a nuevas y emocionantes sensaciones, pero que por alguna razón que no logra comprender, no le es permitido.

Sí, ya sé que hay cosas que pueden ser potencialmente perjudiciales o representar un riesgo importante para la integridad física y salud de nuestros pequeños y como padres somos responsables de su seguridad, pero permitirles explorar con las ollas de la cocina o coger las zanahorias me parece que podría estar permitido. Sí ya sé que me dirás que las ollas están muy caras y que no se juega con la comida, pero acompañar a tu hijo en ese fascinante descubrir, puede significar para ti una maravillosa oportunidad de auto-descubrimiento, ése en el que te permites ver el mundo a través de los ojos de un niño.

¿Cómo hacerlo? te propongo algunos pasos sencillos para empezar:

1.- Toma las medidas de seguridad básicas en casa como tapar los toma-corrientes, colocar barandas en camas y escaleras, mantener los objetos filosos, cortantes o punzo-penetrantes, así como medicamentos, bebidas alcohólicas, envases u objetos de vidrio y yesqueros fuera del alcance de los pequeños (añade a esta lista lo que consideres potencialmente perjudicial).

2.- No importa cuántos juguetes le compres a tu pequeño, siempre querrá jugar con las ollas de la cocina, el mando del televisor o las llaves del coche. Si te preocupa que se dañe o se pierda alguna de estas cosas, puedes seleccionar tal vez algunas de las ollas o paletas de la cocina que menos uses para dejarlas a su alcance o tal vez sacar una replica de algunas llaves y colocarlas en un llavero parecido al tuyo.

3.- Nada es más colorido y rico en texturas y aromas que los alimentos, en especial las frutas y verduras (además de ser muy saludables). Cuando era pequeña siempre me decían que con la comida no se jugaba, sin embargo, estoy convencida que a través precisamente del juego, podemos crear una relación más armoniosa y saludable con los alimentos. Permite que los coja, habiendo sido previamente lavados y por supuesto cuidando que el tamaño de los mismos sea lo suficientemente grande como para no caber en su boquita y evitar así que pueda ahogarse. Cuéntale como se llama eso que está tocando con sus manitas, cuáles son sus propiedades, de qué color es y tal vez hasta puedas ponerlo para la cena y juntos descubrir también su sabor.

4.- Procura estar siempre muy atenta/o a sus movimientos y racionaliza los “No”. Evidentemente jugar con cuchillos o meter alambres en el toma-corrientes no son cosas negociables, pero hay muchas otras cosas que podemos permitir y a las que muchas veces y sin pensar decimos que No. Toma en cuenta que un niño pequeño puede llegar a ser muy curioso y a esa edad la prohibición no es algo comprensible para ellos, así que acompáñalo y guíalo en ese descubrir, con palabras sencillas, enfocándote más en aquellas cosas que sí son factibles.

5.- Nunca dejes a tu pequeño sin supervisión adulta.

6.- Habla con tu hijo/a, conversa con él/ella. Nombra las cosas que pueda estar sintiendo en determinadas situaciones, como por ejemplo, si se cae o se golpea “te has hecho daño” “Te duele” “Te has caído” para que pueda ir comprendiendo la existencia de riesgos y peligros y sus posibles consecuencias.

Hay un relato de Mar Romera, que me gusta mucho, de cuando era pequeña y solía pasar mucho tiempo en el campo al cuidado de sus abuelos. Un día su abuelo le advirtió que no debía cruzar el río porque era muy peligroso. Ella, al día siguiente, llena de curiosidad, se acercó al río y metió la punta del pie. Al día siguiente la metió un poco más, y así, cada día, hasta que lo cruzó, desobedeciendo las órdenes de su abuelo. Ya de mayor, un día conversando con su abuelo, muy apenada le confesó su secreto, lo había desobedecido y había cruzado el río, a lo que su abuelo, con una sonrisa le respondió “ya lo se, yo te miraba todos los días acercarte al río hasta que los cruzaste, sabía que lo harías así que nunca te  perdí de vista”

Dicen por ahí que la prohibición es una invitación. Está en nuestra naturaleza explorar y descubrir cosas nuevas, está en nuestras manos como padres o cuidadores permitirlo, mientras ideamos mecanismos que nos permitan preservar su seguridad.

La vida es una aventura basada en descubrimientos, pequeños o grandes, que enriquecen cada segundo de nuestra existencia y como padres, tener la oportunidad de re-vivirlos a través de los ojos de nuestros hijos, es un regalo. 

 

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
@mamiacolor
mamiacolor@gmail.com
mamiacolor.es

 

2 thoughts on “¡No se toca!

  1. ME ENCANTÓ esa comparación del armario de la casa con la tienda Zara!!! Ahora la comprenderé mucho mas jajaja besos!

    1. Es un poquito ponernos en sus zapatos para poder comprenderlos mejor. Un beso! Mil gracias por leerme!

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