Soy una mamá tóxica!!

La primera vez que escuché el término, hace ya algún tiempo, no presté ni la más mínima atención. Yo amaba con locura a mis hijos así que era imposible que fuera nada tóxica, por lo que ni siquiera me interesé en saber sobre el tema.

Hace ya un tiempo, una querida amiga me recomendó un video de título  “la importancia de ser madre” con Enric Corbera junto a Montserrat Batlló, así que lo vi sin dudar. Lo que no sabía era que la toxicidad materna era uno de los temas que se trataban. En realidad es prácticamente el tema central. Comencé a escuchar mientras seguía trabajando (suelo hacer mucho eso, es una manera fantástica de aprovechar el tiempo para aprender) A medida que los interlocutores hacían su exposición, me fui dando cuenta de que en mucho me estaban describiendo.

Al principio me resultó un poco fuerte, confieso que experimenté cierta resistencia y en más de una oportunidad me sentí tentada a dejar de escuchar, y es que claro, cuando nos dicen algo que nos confronta en nuestras creencias y hábitos, el ego hace presencia para defender su territorio. Afortunadamente hice caso a la vocecita que me decía que no apagara, que siguiera escuchando. Para cuando terminó el video pude entender que ser una madre tóxica, por más antipático que pueda sonar el término, no significa de modo alguno que no quieras a tus hijos, todo lo contrario, tal vez los quieres demasiado y cuando digo demasiado es DEMASIADO. Tanto como para querer hacer todo por ellos. Tanto como para protegerlos hasta tal punto de no permitirles correr el más mínimo riesgo, tanto como para pretender que te necesiten y asegurarte así el tenerlos siempre a tu lado siempre. En resumidas cuentas, es una actitud “egóica” basada en la inseguridad, la nuestra, que luego transmitimos a los pequeños.

Mientras escuchaba iba recordando algunos de mis muchos comportamientos, como por ejemplo, vestir cuidadosamente a mi hijo cada mañana antes de que se despertara para ir al cole, ya saben, para que durmiera un ratico más, y así fue hasta los 10 o 12 años!!! Ni hablar de trámites o diligencias, que si puedo hacerlas yo en su lugar, ni me lo pienso!

Ahora soy consiente de que comienzo a repetir el mismo patrón con la pequeña y si bien confieso que me cuesta un poco soltar, comprendo que a los niños hay que dejarlos ser, experimentar y vivir. Evidentemente no estamos hablando aquí de dejarlos solos y a la deriva. Como lo entiendo hoy, a los hijos hay que acompañarlos, estar para ellos pero dándoles las herramientas y libertad necesarias y suficiente para que experimenten, exploren, descubran por si solos y vayan creando el mundo sobre el que caminarán, sobre todo porque muchas veces no los dejamos hacer cosas, más que por su seguridad por nuestra propia comodidad. A fin de cuentas, y como bien dice en el video Enric Corbera:

“Amar a un hijo es prepararlo para que se vaya de casa”

¿Cómo saber si eres una mamá tóxica? Aquí te dejo algunas pistas:

1.- No les dejas participar en las labores del hogar y a veces haces hasta sus propias labores, entiéndase la tarea, los trabajos del cole, etc

2.- Eres sobre-protectora, no dejas que se ensucien en el parque, que se suba al tobogán, etc Es la clásica mamá helicóptero que corre por todo el parque detrás del niño/a o la mamá bocadillo, que correo también por todo el parque pero bocadillo en mano para que el bebé coma mientras juega.

3.- No dejas a Papá ser Papá y en ocasiones le desautorizas secreta y sutilmente sin que él se entere.

4.- Quieres hacerlo todo tú, para dártelas de súper woman y finalmente quejarte de que tienes que hacerlo todo tú, porque nadie es capaz de hacerlo igual o mejor y finalizar con la frase “es que no podrían vivir sin mi”

5.- Manipulas con regalos para ganar afectos.

6.- Utilizas la culpabilidad o la victimización como formas sutiles de dominación. Las frases más típicas y en tono de broma pero en serio son: “¿es que ya no me quieres?” “¡yo que sacrifiqué mi cuerpo por ti!” “¿Que he hecho para merecer esto?” “¿cómo que no vendrás a almorzar?, pero si te he preparado tu comida favorita”y así un largo etc de frases que vamos soltando sin siquiera ser conscientes de todo lo que hay detrás.

7.- Regañar a papá como si fuera un hijo más (yo lo hago todo el tiempo).

8.- Hacer cosas a escondidas de papá. “Vamos a comernos estas chuches pero no le digas nada a papá”

9.- Utilizas a los hijos para satisfacer tus propios deseos frustrados: siempre quisiste practicar ballet y como no pudiste, apuntas a tu hija a clases de ballet sin tomar en cuanta los deseos de la niña.

10.- Te vales de tus hijos para alardear y presumir frente a otros.

11.- Vigilas cada segundo, los pasos de cada uno de tus familiares. Si dejas a los niños con los abuelos o el papá, llamas constantemente.

12.- Si los hijos son mayores, los llamas cada hora (whatsapp también cuenta)  y hasta te presentas en sus casas con demasiada frecuencia y sin previo aviso ni invitación.

13.- Procuras averiguar e interferir en cada cosa que hacen, siempre de manera muy sutil apoyada en el lema “es que es por su bien”.

shocked young woman looking through a magnifying glass

14.- Das consejos o te inmiscuyes en situaciones de pareja de tus hijos sin que te lo pidan, o tratas de interferir en sus relaciones personales.

No siempre los golpes son la única forma de violencia. La sumisión y/o el chantaje emocional pueden ser muy nocivos y llegar a hacer mucho daño. Pero mucho cuidado, que ya se que más de uno me dirá ¿y qué pasa entonces con el apego? ¿hay que dejar llorar a los niños entonces y que resuelvan solos? Creo que aquí es importante que prive el sentido común. Un niño de apenas meses de nacido llora por una necesidad fisiológica o emocional y debe ser atendido. En la medida que les brindemos seguridad y confianza, serán, en la misma medida, niños independientes.

Nuestra tarea como padres es ofrecer a nuestros hijos, las herramientas necesarias para que puedan desarrollarse y desenvolverse de manera autónoma, ayudándolos a descubrir sus potenciales, siempre dentro de su rango de edad y a través del amor, para que sean capaces, llegado el momento, de valerse por sí mismos y de ser felices independientemente de las circunstancias externas.

De la misma manera, lo ideal es que papá y mamá también sean personas autónomas, que puedan valerse por sí mismas y sean capaces de ser felices estén o no los hijos cerca. Hacerse de actividades o hobbies que les proporcionen bienestar y la sensación de ser personas útiles y productivas, pero por sobre todas las cosas, felices. En esa medida podremos ir erradicando la dependencia, la culpa, la victimización y el chantaje emocional de la faz de la tierra.

 

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
@mamiacolor
mamiacolor@gmail.com
mamiacolor.es

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