La niña que transformó mi manera de ver el mundo.

En nuestra etapa de noviazgo, mi esposo y yo solíamos ir todos los fines de semana al cine. Un día le pedí que saliéramos un poco más temprano porque necesitaba comprar algunas cosas. Paseábamos por el Centro Comercial al tiempo que conversábamos filosóficamente sobre si tendríamos hijos. Yo tenía ya un hijo de un matrimonio anterior, pero siempre he deseado tener una familia numerosa y mi esposo, en ese momento mi novio, si bien era divorciado, no tuvo hijos en su antigua relación y era algo con lo que también soñaba. Sin embargo, atravesábamos, no solo en nuestro país sino en el mundo entero, por situaciones desoladoras, guerras, pobreza, corrupción, violencia, escasez y le preguntaba y a la vez me hacía yo la pregunta ¿Sería responsable de nuestra parte traer a un ser indefenso a este mundo tal como está ahora. Qué podríamos ofrecerle? La discusión mientras caminábamos fue extensa, cada quien exponiendo sus puntos de vista, pero ambos de acuerdo que definitivamente éste no era un buen lugar para recibir a nadie.




Cada vez más individualismo, egoísmo, bullying, enfermedades, corrupción, contaminación ambiental, en fin, entre ambos nos encargamos de desnudar el planeta en el que vivimos y sacamos lo peor de él. Prácticamente estábamos decididos.

Tener hijos en estos tiempos era una locura.

Continuamos haciendo nuestras compras y por último entramos en una tienda de esas en las que venden vitaminas. No recuerdo muy bien que buscaba en ese momento, pero si recuerdo que ambos estábamos agachados en una sección de la tienda revisando algunos productos exhibidos mientras una niña jugaba muy alegremente, cantaba y gritaba al tiempo que sus padres trataban de explicar algo a la dependienta del local. Traté de ignorar la situación concentrándome en lo mío pero el alboroto crecía. Los papás parecían impacientes, hablaban con la vendedora, le pedían a la niña que se quedara tranquila, parecían estar todos a punto de perder la paciencia.

De repente y sin previo aviso, la niña se me acercó. No se si era por el hecho de estar agachada, tal vez eso la hizo sentir que estaba a su nivel. Me paso la mano por el cuello, siempre sonriendo, con una felicidad y una alegría de esas que desbordan y sobrepasan todo entendimiento, me abrazó y me dio un beso. No puedo recordar cuales fueron sus palabras, no tuve oportunidad siquiera de preguntarle su nombre, porque al darse cuenta, sus padres la reprendieron, la tomaron de la manito y salieron de la tienda. Yo, me quedé paralizada. No podía contener el llanto, de hecho escribo esto con los ojos nublados (en verdad estoy llorando a moco suelto). Era una niña preciosa, de unos 3 o 4 añitos, cabello claro, liso, agarrado en dos coletitas. Tenía síndrome de down.

Aunque no pude saber más de ella, jamás la olvidaré.

En cuestión de minutos, esa preciosa niña había cambiado mi percepción de la humanidad para siempre. Me enseñó que soy yo quien decide donde poner el foco y desde ese momento intento cada día poner mi atención en la bondad, en la abundancia y en las miles de bendiciones que se nos dan.

Es por ella que no me hice la amniocentesis. Sé que es una decisión muy personal que afecta directamente la dinámica familiar y como tal lo que decida cada padre y madre debe ser respetado pero ese día agradecí inmensamente que los padres de esta niña hubiesen decidido traerla al mundo aún sabiendo que su pequeña tenía síndrome de down. Sin duda, para mi, ese encuentro ha significado un precioso regalo que atesoro en el corazón.

 

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
@mamiacolor
mamiacolor@gmail.com
mamiacolor.es

 

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3 thoughts on “La niña que transformó mi manera de ver el mundo.

  1. Hermosa historia, dejame decirte q me identifico mucho, tengo un hijo d mi matrimonio amterior y mi esposo actual y yo hemos conversado mucho acerca d tener otro bb (el no tiene hijos propios) y añora tener una familia grande, pues crecio como hijo unico, han sido muchas cosas las q hemos considerado, pero definitivamnte como tu dices solo nosotros decidimos en q enfocarnos. ?

    1. Estoy convencida que los niños de estas nuevas generaciones vienen a cambiar nuestra manera de percibir el mundo. <3

  2. Qué bonita historia !! Siempre hay que agradecer. A veces, (casi siempre) solemos enfocarnos en lo malo, en las carencias, decepciones y pare de contar… Esto hace que no nos demos cuenta de lo bendecidos y afortunados que somos. Cada mínima cosa, hasta un par de zapatos cómodos, es una bendición.

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