El destete y esa sensación de vacío

Siempre he pensado que el proceso de destete requiere de la misma preparación y dedicación (o incluso más) que el propio establecimiento de la lactancia. Me he encontrado con un precioso post de Naiara (pueden conseguirla en instagram como @naiaragala ) en el que comenta sobre sus sentimientos encontrados con relación al detete natural y gradual de su pequeña. Ha querido conocer mi opinión y me ha parecido una maravillosa oportunidad para compartir con otras madres que quizás estén atravesando una circunstancia similar o tal vez opuesta.

“Qué inconformistas somos. Querer que pase algo desde hace tiempo. Pasar. Pasar de la forma más natural posible. Oh que bien! Todo ha salido perfecto. Ver una imagen. Pensar que a lo mejor no has hecho bien. Echar de menos. Ponerte triste. Estar más de una hora sin pegar ojo.
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Son más de las 3 de la madrugada, y aquí estoy completamente desvelada. Algunas os imaginaréis por dónde van los tiros. Naiara jamás ha tomado “leche de bote”. Ni para tomar las papillas de cereales. Empezó a tomarla de crecimiento a partir de los 19 meses o así. Venía haciendo unas 3 tomas al día de leche materna. En la siesta, para dormirse por la noche y en mitad de la noche o recién levantada. En estos tres últimos meses ha ido reduciendo las tomas. Dejó de despertarse por las noches. Fue dejando la toma de la siesta. Y mamaba cada vez menos de noche. Una noche sí otra no. Desde hará una semana, lo hacía en plan chupete. Sin succionar para extraer leche (ya me entendéis las que dais el pecho). Pues bien, antes de anoche, como le estaba costando quedarse dormida, me pidió teta. Yo jamás se la he negado. Se la di y noté que no era en plan chupete, sino que quería comer. Viendo que llevaba un ratito y parecía no extraer nada, le dije: Naiara, mamá ya no tiene leche. Tu tienes hambre? Quieres que te prepare leche calentita en el bibi? Y me dijo que sí (ella ya tiene 22 meses y entiende todo a la perfección). Nos fuimos al salón, le di el biberón y se lo tomó mientras veíamos los dibujos tapadas bajo la manta. Anoche y esta noche, no ha querido pecho. Para dormir siempre tiene que meter la mano y estar en contacto. Pero no ha mamado. La cosa es que yo quería destetarla ya éste verano y no sabía por donde empezar. Me iba a costar, y me ponía mala de pensar que ella pudiese pasarlo mal. Así que éste destete natural, gradual y por su parte parece perfecto. Pero ésta misma noche, viendo una foto de otra mamá dando pecho, he sentido una tremenda tristeza. Un nudo en el estómago. Una pena difícil de explicar pues es contradictorio. Las que dais pecho y lleváis dando muchos meses sabéis q es maravilloso a la vez que agotador cuanto más mayores se hacen.

Que a veces una no puede más. Que quieres que la etapa se cierre. Y ahora, que se me ha cerrado (o eso parece) de la mejor forma posible, me siento mal. Quizás mal por darle ese biberón. O mal porque ya no vaya a volver a pasar. Porque ya no voy a darle más el pecho. Y quizás solo son paranoias mías y momentos de bajón lógicos. Pues Naiara está bien. No ha cambiado su forma de ser conmigo. Sigue igual de madrera que siempre. Igual de cariñosa y risueña. Pero no se, no se como explicarlo. Es como una sensación de vacío. Quizás mañana me despierte y se me pase”.

 

Estos sentimientos son completamente normales. Hasta los dos años (yo digo que hasta los tres) muchos expertos afirman que mamá y bebé comparten el mismo espacio emocional, lo que Laura Gutman denomina fusión emocional, y la separación o el rompimiento de esa fusión produce estos sentimientos tan antagónicos que describe Naiara, por un lado el agotamiento que conduce al deseo de destetar y a la vez esa resistencia. Somos mamíferas y alimentar a nuestra cría forma parte de nuestra biología. Además, después del parto, el pecho materno pasa a sustituir el cordón umbilical, haciendo las veces de vía de alimentación pero también ese hilo conductor que conecta al bebé con mamá.

Muchas mamás se desesperan porque quieren destetar y quieren que ocurra rápido. Alimentar y hacerse cargo de un bebé es ciertamente muy demandante y el agotamiento muchas veces nos impulsa a destetar apresuradamente, de lo cual luego pueden surgir los sentimientos encontrados. Adicionalmente, si durante el proceso mamá está estresada por apresurar el destete, es posible, que por la misma fusión emocional que mencionábamos antes, ese estrés sea percibido e integrado por el bebé generandole una sensación de angustia que hará el proceso más cuesta arriba.

Naiara y su nena han disfrutado de 22 maravillosos meses de conexión que se transformará ahora en otras formas de vínculo. Ella le dio a su hija el mejor regalo y gracias a su serenidad y a su disposición permanente, ella ha aceptado la transición de manera fluida y gentil. En estos procesos, ser paciente, reducir las expectativas y fluir con los ritmos del niño es fundamental. Aceptar que cada etapa tiene un fin que no es más que un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para descubrirse, conectarse y reencontrarse ahora desde otra experiencia.

Muchísimas gracias Naiara por permitirme compartir tu historia

 

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
@mamiacolor
mamiacolor@gmail.com
mamiacolor.es

 

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6 thoughts on “El destete y esa sensación de vacío

  1. Solo de leer esa experiencia se me hizo un nudo en la garganta porque aunque no he comenzado seriamente a destetar solo de pensar que no se la daré más, que un dia se sienta mal y no pueda darle tetica para que se sienta mejor, o que no pueda dormir y no lo pueda consolar con la tetica me pone muy mal, ya mi bebe tiene 2 años y 3 meses y en distintas ocasiones de desespero y cansancio se la he negado o se la he querido sacar rapido porque ya me molesta y tengo que hacer algo, pero pensandolo así con cabeza fria me entristece mucho porque es un vínculo que solo tenemos las madres, ellos pueden ser pegados a su papá pero al final del dia terminan con nosotras mirandonos con esos ojitos y con las comisuras de los labios blancas de la leche, acariciandonos el pecho o sintonizando la otra tetica jajaja y eso no lo puede disfrutar nadie más, pero bueno son etapas de la vida que debemos ir superando con ellos para seguir creciendo sanamente y abrir las puertas de las proximas etapas que de igual manera seran una aventura y un reto para los dos. ¡Saludos desde Venezuela!

    1. Asi es Katherine, la clave está en disfrutar cada instante, incluso esos de cansancio y agotamiento porque son únicos y no vuelven.

  2. Gracias a ti Ivette por tus bonitas y sabias palabras. Es un vínculo, una unión que aunque ya no sea física, emocionalmente nunca se romperá. Un beso preciosa!

    1. Ahora a por nuevas etapas que apenas comienzan!

  3. Buenos días ! Leí todo el blog del destete ! Y estoy pasando por un momento fuerte pues la semana pasada el pediatra me dijo q se la tenía q quitar h pues lo hice muy brusco mi hija sufrió mucho yo también ! Tuve q volver a dársela ella pasó 38 horas sin tomar pero lloraba demasiado ! Quiero empezar de nuevo hacer el destete pero quisiera Algunos tips que me dices? Muchísimas gracias

    1. Porqué tu pediatra te dijo que debías quitársela? Qué edad tiene tu hija? Son muy pocas las indicaciones médicas reales y los medicamentos que pueden afectar la lactancia. La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y de manera complementaria hasta los dos años o incluso más. Pero me gustaría saber cuáles son las razones por las que tu pediatra quiere que dejes de lactar.

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