Mi hijo no quiere comer, ¿Qué puedo hacer?

Lo primero que debes saber, es que los bebés comen de acuerdo a su tamaño y al gasto calórico necesario para su desarrollo, fundamental durante el primer año de vida, en el que ese desarrollo y crecimiento se produce de manera acelerada. Es por esto que, antes del primer año de vida, es cuando más se evidencia la ingesta de comida, y ya después del año comienza a disminuir el interés por la misma, debido a la disminución de la velocidad del crecimiento. Algunos bebés dejan de comer entre los 9 meses y el 1er año y otros a los 2 años de vida.

Al año de vida, comer alimentos sólidos, aún es una nueva experiencia para tu bebé. Recuerda que la cantidad de alimento que necesita tu bebé es muy variable, por lo que algunos niños pueden comer más que otros, teniendo la misma edad.

Por más frustrante que a veces pueda parecerte la actitud de tu bebé al no querer comer, es uno de los mejores momentos para presentarle un nuevo alimento, antes que se acostumbre a comer siempre lo mismo. Recuerda que el bebé percibe la frustración de mamá y eso, lejos de ayudar, puede complicar el proceso. Es muy importante que mamá, papá y quienes en general que acompañen al niño durante las comidas se muestren y se sientan calmados. La hora de la comida debe ser un momento agradable, de conexión  y disfrute. Si se convierte en una pelea campal los resultados no serán satisfactorios.

¿Por qué mi Hijo no come?

Aquí te enumero posibles razones por la que tu bebé puede dejar de comer:

1. Que presente alguna enfermedad, como cólicos, vómitos, diarreas, fiebre, parásitos. Esto disminuye el apetito, hasta luego llegar al grado de no querer comer alimentos sólidos y solo comer leche.

2. Algunos padres tienden a confundir las cantidades, recuerden que un bebé no comerá igual que un adulto, por lo que a veces servimos el plato y pretendemos que el bebé acabe por completo con el plato, cuando definitivamente quizás con 3 o 4 mordiscos abarcas sus necesidades.

3. Hay niños que presentan miedo a la alimentación, porque quizás algún alimento produjo vómitos o malestar estomacal y no quieren repetir esa vivencia.

4. Recordemos que cuando llegan a cierta edad, entre los 2 y 4 años, el juego se convierte en su primera opción, por lo que dejan de comer, para poder seguir jugando.

5. Se convierten en selectivos, es decir, solo comen alimentos de su agrado y tienden a dejar a un lado los que no les gusta, sea por su olor, color o sabor.

6. A veces tendemos a forzarlos a comer, y eso crea resistencia en ellos, y hasta ven como terrorífica la hora de la comida.

Y entonces, ¿Qué puedo hacer para que mi hijo coma?

A veces, llegar a la hora de la comida, es frustrante para la mamá de un bebé que no quiere comer, te sugerimos seguir estos pasos.

1. Debe haber un ambiente tranquilo y agradable, sin distracciones, evita el castigo si no se come todo el plato.

2. Establece un horario, en donde incluya 3 comidas importantes (desayuno, almuerzo y cena y 2 meriendas)

3. Sirve alimentos saludables, a medida que crezca permítele escoger su propio menú dentro de opciones saludables y disponibles en el hogar.

4. Enséñale autonomía, al ser más grande permíteles que te ayuden a colocar la mesa, y permíteles comer por si solos, no importa si hacen desastre.

5. Recuerda ofrecerles siempre nuevos alimentos, 1 o 2 a la vez, en pocas cantidades. Es mejor que pruebe un alimento a que le ofrezcas varios, eso puede llegar a producir agobio en el niño quien finalmente decidirá no comer.

6. Siempre, ofrécele porciones adecuadas para su edad. Una porción para un niño de 1 a 3 años es solamente 1/4 de una porción de un adulto.

7. Ellos comen por necesidad, no por obligación, por lo que no debes forzarlo a comer, ni castigarlo por no comer. El niño obligado come menos.

8. Cuando tenga hambre ofrécele alimentos en pocas cantidades, como trozos de frutas, pollo o vegetales, que sabes que se va a comer.

9. Los niños deben comer en familia, ellos aprender a comer, viendo a otros comer.

10. Busca formas de llamar la atención de tu bebé. No es lo mismo darle un puré de cambúr (plátano/banana)  que darle la fruta entera, por lo menos en su aspecto físico. Ofrece platos coloridos y variados. Hacer formas con la comida, que el niño pueda identificar y describir, suele dar buenos resultados.

11. Nunca compares a tu hijo con otro. Ni siquiera lo pienses, recuerda que todo es muy variable, hay niños que no les gusta la textura de ciertos alimentos, pero aun así no podemos decir que el alimento no es de su agrado, si solo se lo has ofrecido una vez.

 

Uno de los principales problemas, es que a veces pretendemos que el bebé ingiera una gran cantidad de alimentos, o que se coma todo su plato, cuando quizás su necesidad es mucho menor a lo que le servimos. Como siempre decimos, nuestras expectativas a veces son demasiado altas.

Es importante que se interesen en los alimentos, dejarlos manipular la comida.

Otro grave error, es solamente ofrecerle alimentos que les gustan, él no puede decidir aún qué comer, al contrario, es mamá la que decide qué come y a veces prefieren hacer solo lo que les gusta para así evitar conflictos, pero es muy importante ofrecer la posibilidad de probar nuevos alimentos. Puedes ofrecer primero un alimento nuevo y luego otro que sepas que le gusta.

Evita tener en casa alimentos de alto valor calórico y bajo valor nutricional, como productos procesados o industrializados, ricos en azúcares, colorantes y grasas trans. Si el niño se acostumbra desde pequeño a ingerir este tipo de alimento, es muy probable que rechace los alimentos verdaderamente nutritivos y saludables. Muchas veces, por la falta de tiempo, escogemos productos comerciales ricos en calorías vacías, que aumentan el riesgo de obesidad y diábetes. En la medida que no los tengamos en casa y los sustituyamos por productos naturales, no procesados, artesanales u orgánicos, el niño formará el hábito de comerlos.

Ofrece siempre la fruta completa en vez de zumos y elimina los comerciales, son más cómodos pero menos saludables. Acostumbra siempre a tu pequeño a beber agua.

Mientras más pronto comiences a ofrecer variedad de alimentos de alto valor nutricional, eliminar los procesados y hacer de la hora de la comida un momento agradable, más fácil será para tu niño crear hábitos saludables de alimentación.

Si realmente, estás muy preocupada, o evidencias que tu hijo no está aumentando de peso, acude a tu pediatra, para que te dé más tranquilidad, y pueda explicarte mejor, que es una etapa, que incluso puede durar hasta los 5 o 6 años.

 


Dra Gretchen Borean 
Pediatra Puericultor 
Instagram: @pediagret 
Twitter: @pediagret
aborean@outlook.es

 

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