Mi mejor enemiga (o las ventajas de un amigo imaginario)

Es bastante probable que después de leer este post, muchos comiencen a pensar que soy esquizofrénica. No se preocupen que ya mi madre y mi marido lo piensan y la verdad es que yo también estoy empezando a considerar esa posibilidad.

A continuación les quiero contar acerca de Ernestina. Una chica decidida, hermosa, voluptuosa, muy llamativa y de fuerte carácter. Pareciera tener siempre una sonrisa medio pícara, medio burlona, como quien conoce todas las respuestas de la vida. Camina con aplomo, no le teme a nada, no envejece y siempre está arreglada. Tengo la certeza que nos conocemos desde siempre, pero, ¿cuándo empezó a ocupar un lugar predominante en mi vida?

Todo comenzó hace un par de años. Uno de mis clientes más importantes me convocó a una reunión de urgencia. “Las cosas están cambiando y necesitamos cambiar con ellas” – me dijeron. Todo el material impreso que utilizaba la fuerza de ventas debía pasar ahora a ser digital. No se trataba solo de convertir todos los archivos a pdf, querían animación, querían interactividad. Como yo no sabía de esto invitaron a otro chico a la reunión que si tenia experiencia en este tipo de tareas.

Fueron 2 horas de reunión en las que escuché atentamente todo lo que allí se dijo (en ese momento no lo noté pero allí estaba ella, Ernestina, atenta escuchando al igual que yo). Finalmente concluimos que el otro chico se encargaría de la programación, interactividad y animación y yo haría la parte de diseño. Ambos debíamos pasar presupuesto por nuestros honorarios profesionales.

Llegué esa noche a casa y como de costumbre, cada vez que tengo que salir a la calle llego tan agobiada que no soy capaz de hacer nada más  y me acosté. Tenía demasiado ruido en la cabeza.

Al día siguiente comencé a trabajar como de costumbre, pero había algo que me incomodaba. Era como un zumbido, como un murmullo que no cesaba hasta que por fin la escuché con claridad: “No puede ser que el gordito sepa hacerlo y tú no” (por favor disculpen las etiquetas, no pretendo ser despectiva con las calificaciones pero ella es así, auténtica, desmedida e irrespetuosa). Esa fue la primera frase que escuché pero seguí haciendo lo mío. Hasta que volví a escucharla. “Entonces no puedes” “Caramba pobrecita la niña, no puede” con un tonito de burla cada vez más insoportable. Fue así como pasé todas las vacaciones de Navidad aprovechando cada segundo que mi bebé dormía para investigar sobre el tema. Estaba empeñada y obsesionada por aprender a hacerlo (sin saber si quiera cuál era aplicación que necesitaba aprender). Y ella ahí, a mi lado, mirándome tal como en la gráfica. Desafiándome. Atormentándome día y noche. Para hacer el cuento corto les comento que hoy en día ya he realizado más de 20 ayudas visuales animadas e interactivas para este cliente.

Al principio me resistía a escucharla, es sumamente cansina y molesta, como quien disfruta metiendo el dedo en la llaga, pero me ha ayudado a ver cosas que antes daba por sentado. Puede ser muy ruda, vulgar y grosera, pero cuando pierdo el control y la serenidad ella es la que está ahí para calmarme y consolarme cuando la tristeza toma lugar.

Cada día que pasa la escucho con más claridad y toma cada vez más forma. Pregunto y allí esta la respuesta.

Seguramente muchos de ustedes tienen a su Ernestina particular. Es bastante probable que la tengan amordazada (así la tenía yo) por miedo a escuchar lo que no queremos. Por comodidad, porque eso si tiene ella, es especialista rompiendo la inercia y desestabilizando rutinas.

Hace dos días, me despertó a la 3 de la madrugada y me dijo: “si tanto hablas de mí por qué no escribes un post?” Es tan insistente que aquí estoy, escribiendo sobre ella…

Muchos podrán pensar que estoy loca, chorúa, esquizofrénica, pero la verdad es que estoy contenta de haberla dejado entrar. Al fin y al cabo, si mi hija de 5 años juega con un sin número de amigos “imaginarios”, cómo no iba a escuchar yo a esta molesta chica que me dice que “todo va a estar bien” cada vez que estoy en medio de una tormenta.

Por muy molesta que parezca al principio, presta atención a esa vocecita tenue en tu cabeza. Confía y verás como todo cambia.

Dedicado a Ernestina, la vocecita en mi cabeza que me ha ayudado a lograr tanto. (Espero estés contenta con tu Post!)

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
@mamiacolor
mamiacolor@gmail.com
mamiacolor.es

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