La Carrera del Potty

Se acerca el fin del verano y toca ir preparando la vuelta al cole, vuelta a la rutina, pero con algunos cambios incluidos y es que el verano suele ser la época ideal escogida por los padres para iniciar la retirada del pañal. Comienzan los apuros para lograr una “despañalización exprés” con fórmulas mágicas que prometen en 3 días alcanzar el objetivo y sí, puede que en 3 días, si están listos, algunos niños lo logren, pero los que aún no estén fisiológica e incluso, emocionalmente preparados para ello, es posible que logren el objetivo pero a un cierto costo.

Este es un tema muy sensible para mí y es que la experiencia con mi segunda hija fue bastante traumática. Mi primer hijo se escolarizó a los cuatro años así que el control de esfínteres se dio con naturalidad y sin prisas. No fue así en el caso de mi hija. A los dos años pensamos que tal vez le vendría bien compartir con otros niños y socializar, así que la apuntamos en un pre-escolar. Todo iba fenomenal hasta que la maestra nos dijo que la niña estaba lista y que debíamos comenzar el proceso para retirar el pañal. Así lo hicimos, pero empecé a notar que la niña se ponía muy nerviosa, se angustiaba de más y si tenía algún escape era para ella una verdadera tragedia. Lo comenté con la maestra, le pedí que esperásemos un tiempo pero no era posible. Para el siguiente curso ya no la podrían admitir con pañal. Desafortunadamente no seguí mi instinto y continué con el proceso que se tradujo en dos años de cistitis recurrentes, de médicos, análisis y pruebas que no daban como resultado patología aparente. Fueron dos años de mucho estrés y sufrimiento en los que ir al baño era toda una odisea. Afortunadamente hemos superado esta etapa pero estoy convencida que podíamos haberla evitado, si hubiésemos, simplemente, respetado sus ritmos.

El control de esfínteres es un proceso madurativo que ocurre generalmente antes de los 5 años, más comúnmente entre los 2 y los 3 años. Al igual que en el caso de la alimentación (por ejemplo), requiere un proceso de maduración del órgano involucrado (músculo en el caso de los esfínteres) para su correcto funcionamiento.

Esta comparación podría sonar un poco antipática pero, a mi manera de ver, el entrenamiento para el control de esfínteres vendría siendo algo así como el entrenamiento estomacal para digerir alubias (caraotas) a los dos meses de nacido. Es probable que el bebé sea capaz de deglutir e incluso digerir las alubias, pero estaremos forzando a un órgano que aún no está maduro para dicha función.

Estoy consciente que es un tema complicado. Muchas guarderías, preescolares, maternales, colegios, etc no admiten niños con pañales más allá de los 2-3 años. Adicionalmente, los pañales representan un gasto de dinero considerable y en países como el mío es misión casi imposible tener acceso a ellos, pero las consecuencias de retirar el pañal antes de tiempo pueden ser importantes.

Por otro lado, es importante que no solo el niño esté listo (maduro fisiológicamente) para dejar el pañal, sino que los padres o cuidadores también lo estemos (a nivel emocional) y tratemos en lo posible de no apresurar un proceso que debe ocurrir de manera natural o al menos sin tanto estrés. Es fundamental evitar las comparaciones, que el hijo de la vecina puede haber dejado el pañal al año y medio, pero no todos los niños son iguales y cada uno, como ser individual, necesita un tiempo determinado para caminar, hablar o usar el váter. La vida no tiene por que ser una competencia. La vida es aprendizaje a través de la experiencia, aprendemos viendo lo que hacen quienes nos rodean y si nos equivocamos, paramos un momento y lo volvemos a intentar, sin regaños, sin gritos, sin ridiculizar o castigar. Ellos no eligieron usar pañales, se los pusimos nosotros por nuestra propia comodidad, para evitar tener que pasar todo el día limpiando cacas y pises, pero queremos luego retirarlos cuando aún no están preparados para ello y encima, nos enfadamos porque hay que estar fregando pisos y lavando ropa, si ocurre algún escape.

 

Ahora bien, cómo saber si tu pequeño está listo para dejar el pañal? A continuación te comparto de espanol.babycenter.com algunas señales que nos pueden orientar al respecto:

Señales físicas

  • Tiene suficiente equilibrio y coordinación para caminar, y hasta correr establemente.
  • Orina bastante de una sola vez.
  • Hace caca regularmente y sus deposiciones son blandas y bien formadas.
  • Se mantiene “seco” por períodos de por lo menos tres o cuatro horas (esto indica que los músculos de la vejiga se han desarrollado lo suficiente para retener y almacenar orina).

Señales de comportamiento

  • Es capaz de sentarse y mantenerse en la misma posición por dos a cinco minutos.
  • Puede subirse y bajarse los pantaloncitos por sí solo.
  • Le molesta tener sucio el pañal.
  • Trata de imitar a los adultos cuando van al baño (quiere verte ir al baño, ponerse ropa interior, etcétera).
  • Demuestra físicamente que está haciendo caca (hace ruidos, se agacha, o te lo dice).
  • Muestra que le gusta ser independiente.
  • Se muestra orgulloso de sus logros.
  • No parece resistirse a aprender a usar el orinal infantil.

Señales cognitivas

  • Obedece instrucciones sencillas (por ejemplo, “siéntate en tu bañito”).
  • Comprende la importancia de guardar las cosas en su lugar.
  • Tiene palabras (pueden ser las suyas propias) para las evacuaciones y la orina.
  • Sabe cuándo tiene que hacer caca o pis (percibe las señales físicas) y es capaz de decírtelo antes de hacerlo.
  • Puede fijarse una meta en la mente como ir al baño cuando sienta deseos y recordarlo para hacerlo.

La clave está en aprender a observar a tu pequeño, confiar en tu instinto y no forzar. Si surgen retrocesos durante el proceso, tomarlos de manera natural, sin ridiculizar, regañar o castigar. Involucrar al niño en el proceso, hacerle preguntas como “quieres esperar un poco?” “Quieres seguir intentando?” y volver a colocar el pañal si así lo desea.

Vivimos tiempos complejos en los que la infancia se ha convertido en una carrera de objetivos por lograr, en un plazo de tiempo que, a mi manera de ver, no es razonable.

Estoy convencida que es menester flexibilizar un poco y respetar los tiempos y ritmos de cada niño.

 

Ivette Aguirre
Mamá, Diseñadora Gráfica,
blogger y community manager
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mamiacolor.es

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